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El Mundo Sigue Ahí


Tres Ficciones Súbitas

La Espera
Penélope dejó finalmente los palillos. Era imposible.
Ya no volvería.

Paraíso
Cuando los ojos de la serpiente lo miraron, no alcanzó ni a darse cuenta.
Apenas tragó la manzana sintió el peso y la fuerza de todos los deseos del mundo y de los hombres.
Eva pensó, me va a doler la cabeza.

Medio Oriente
Terminó de preparar la mochila. Estaba listo.
-No voy a volver- murmuró, apenas entre dientes.
Su mamá lo abrazó, te vas con mi bendición, le dijo.
Alá te espera.

2 Comments:

Anonymous angel said...

¿Cómo no recordar en tu brevedad textual, muy buena, al genial maestro Augusto Monterroso?

9/05/2005 1:27 p. m.  
Anonymous la misma chilena said...

Güeno, güeno, ¿cómo te metes en el alma de una mujer así? Increíble. Lo de esa madre musulmana me dejó peluda.

11/04/2005 10:41 p. m.  

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